Carnaval: edición especial Tufts-Skidmore en España

carnaval3La idea de celebrar los carnavales o de realizar una fiesta de disfraces fuera de fecha que se hizo chispa hace semanas poco o nada tiene que ver con la gala en toda regla que tuvo lugar el sábado pasado gracias a la abrumadora colaboración del resto de los mentores. Pero sólo reflexionando a posteriori he podido dilucidar en parte el por qué de que esta  tradición sea para mí tan importante, así como de mi empeño por compartirla con nuestros estudiantes skidmoreños y tuftenses.

El disfraz es habitualmente mero juego, diversión o deseo de pulsión anual para la mayoría de la gente que celebra esta tradición. Al igual que en Halloween, se da rienda suelta al atrevimiento y la creatividad que en la mayoría de casos uno no se permite a sí mismo durante el resto del año. No obstante, no es mi caso. Cuando la apariencia diaria es o ha sido un disfraz tremendamente enriquecedor pero no buscado, los carnavales son la excusa perfecta para que, o bien el ser y el parecer se reconcilien por unas horas, o bien se fragmenten en mil pedazos. Yo decidí decantarme por lo primero, aunque no sin grandes dosis de autoparodia. Y desde luego no fui el único que puso parte de sus entrañas en el escenario o en el atuendo aquella noche. Pero nada de eso habría sucedido si no hubiéramos contado con un espacio no sólo fantástico estética y funcionalmente, sino seguro. Porque en aquella sala había muchas más culturas y maneras de entender el mundo que la española y la estadounidense fluyendo al unísono y arropándose unas a otras. Había personas que en muchísimos casos no se conocían hasta hace un par de meses pasándoselo en grande sin escatimar en cariño, atención, comprensión y respeto mutuos. Había, en resumen, magia e integración en estado puro bajo máscaras, antifaces y outfits a cual más alocado.

Pero atesoro mucho más que una noche increíble de la experiencia valenciana. Una mayoría cualificada sesteando en el autobús, aquella paella superlativa bajo un sol cegador y los helados de violeta a deshoras, la energía arrolladora de Sergio, el colorido saber estar de Miguel, las cálidas carcajadas de Mayte (y su misterioso cuaderno de citas literarias) y el gesto que aparenta ser preámbulo de la travesura en Luis. La Voz abovedada y La Sonrisa que lo acompañaba. Las colas y el trasiego en el buffet que me daban tiempo y espacio suficientes para darle los buenos días a todos los estudiantes, tan soñolientos como sonrientes. Las noches en vela cuchicheando bajo las sábanas como un niño temeroso de que al acabar el campamento no vuelva a ver nunca más a sus amigos. No hay relojes de arena en el mundo para recoger los segundos en caída libre como muchos de los que formamos parte de esta experiencia a veces desearíamos. Pero lo que podría ser angustia se ha tornado en un aprovechar el momento y en dejar que éste se aproveche de nosotros como quizá nunca antes.

El show debe seguir, y la vida apropiarse de él sin faltar al timing.

Darío Blanco, mentor de Alcalá, primavera 2014.

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6 Responses to “Carnaval: edición especial Tufts-Skidmore en España”

  1. Diego March 5, 2014 at 3:42 pm #

    Bien dicho Dario, no habría podido expresarlo mejor!

    • Darío March 5, 2014 at 10:24 pm #

      Lo pongo en duda, fue tu fantástica entrada lo que me inspiró a escribir la mía 😉

  2. chavela March 5, 2014 at 3:59 pm #

    Darío! Impresionante, qué maravilla 🙂

    • Darío March 5, 2014 at 10:26 pm #

      ¡No sabes el piropazo doble que me supone viniendo de ti, Chavela!

  3. Sergio March 6, 2014 at 12:58 pm #

    Muy bien Darío! Hermosa entrada! Show must go on!!!!

  4. Mayte March 6, 2014 at 5:12 pm #

    ¡Qué bonito! Con mil sonrisas te agradecemos esta forma magnífica de expresar nuestra ilusión por una noche tan maravillosa, que tuvimos la suerte de compartir. ¡¡¡Gracias, Darío!!!

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