Primeras impresiones: Skidmore College no podría haber ofrecido una bienvenida mejor

WP_20150904_12_12_44_ProANA I. DEL CASAR- Una semana después de mi llegada a Skidmore College, ya he podido superar el primer estadio de asombro y emoción y llegar a la conclusión de que… ¡todo es mejor de lo que me imaginaba! Lo que sin duda más me ha sorprendido en mis siete días aquí es la extraordinaria amabilidad de la gente, de todo el personal de la universidad. En cuanto pregunto una duda, todo el mundo se para para intentar resolvérmela y ayudarme, parece como si dejasen de lado el resto de tareas y decidiesen no tener ninguna prisa conmigo para asegurarse de que estoy bien.
Ello combinado con una casi extrema eficiencia hace que mis primeras impresiones en lo relativo a la universidad en sí no puedan ser mejores. Por ejemplo, el primer día de mi llegada encontré en mi habitación una bolsa (con su correspondiente cartel de bienvenida) con todo lo absolutamente necesario en un primer momento: productos de higiene básica, comida, edredón, toallas… Resulta admirable ver cómo desde aquí han podido pensar en todos los pequeños, pero importantes detalles en los que ni yo misma había caído en la cuenta. Y, en general, todo es así: no hay nada que no esté pensado para que funcione a la perfección y, si no lo hace, alguien se encarga de solucionarlo al momento, siempre a través de una sonrisa.
Dejando de lado el ámbito más administrativo, también estoy muy contenta con el resto de estudiantes, a los que he conocido sobre todo a través de la pre-orientación internacional, en la que el ambiente ha sido fantástico, porque todos partíamos con la mejor disposición para hacer nuevos amigos. La universidad así mismo facilita mucho la integración y eso se refleja en el hecho de que Skidmore tiene una gran diversidad, máxime si se compara con la media estadounidense, y una amplia oferta de asignaturas con un enfoque internacional, habiendo un curso dedicada al cine latinoamericano, otro destinado a estudiar la diáspora africana…
Por otra parte, la localización de Skidmore es maravillosa: Saratoga Springs es la típica localidad que una describiría “con encanto”. En las calles centrales no hay franquicias ni grandes cadenas, sino pequeños restaurantes y tiendas familiares, con una estética muy cuidada que gira en torno a la “delicadeza del campo”, con dominio de los colores pastel, texturas de madera antigua y estampados de flores. Y, más allá del núcleo, el pueblo luce “genuinamente americano”, con grandes mansiones blancas de madera, jardines abiertos e inmaculados y la bandera estadounidense ondeando en los porches. Todo aporta la sensación de que las palabras “inseguridad” o “tristeza” son aquí completamente desconocidas.
Como el paraíso en la Tierra no existe y si describo todo como perfecto, nadie me va a creer, apunto las dos únicas cosas que por ahora he encontrado mejorables: en primer lugar, echo de menos el pescado. El comedor es genial, todos los días cambian los platos y la sección de dulces ha hecho que me esté planteando seriamente por primera vez en la vida apuntarme al gimnasio, un propósito en el que me reafirmo después de haber descubierto que la biblioteca tiene un rincón de pasteles, zumos y cafés (¿así quién va a estudiar nada?), pero echo de menos el pescado, y el picante.
Y, más importante, no entiendo el sistema de aire acondicionado en esta universidad: el calor resulta ser sofocante, debido a la humedad, pero no puedo olvidarme de una buena chaqueta, porque es entrar en un edificio y empezar a sentir que estoy en febrero y no en agosto. En cualquier caso, ya me he asegurado de que la calefacción sí funciona correctamente y como el invierno es dominante, ¡no hay nada de lo que preocuparse!
Estoy expectante a que comiencen las clases la semana que viene: serán todo un reto en cuanto al idioma, pero la pedagogía de esta universidad (basada en el debate y el trabajo del alumno, más que en la toma y memorización de apuntes), así como la amplitud de la temática (en primer semestre voy a estudiar arte latinoamericano, asiático y europeo), resultan de lo más atractivos. Skidmore, here I am!

Ana Isabel del Casar, becaria internacional en Skidmore College, 2015-16

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One Response to “Primeras impresiones: Skidmore College no podría haber ofrecido una bienvenida mejor”

  1. Basi September 7, 2015 at 11:51 am #

    Dentro de 3 meses te va a seguir encantando. Además, el gimnasio de SkC es bastante bueno e incluso puedes coger natación como clase para hacer ejercicio ?.

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