Mis queridos comensales. Recetas y experiencias

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Llevo muchos años compartiendo casa con estudiantes del programa y a lo largo de este tiempo mis motivaciones han cambiado mucho, como también la forma de relación. Pasó de curiosidad y cierto temor al principio hasta el interés, la ilusión y la normalidad de hoy, cuando siento que mi hogar no está completo en esos periodos de tiempo en que faltan: el síndrome del nido vacío.

Otro cambio, y ese ha venido dado por los tiempos que corren, es la duración de nuestra relación. Verdaderamente añoro las estancias de un curso entero, cuando nos daba tiempo de compartir, no sólo la agenda y las obligaciones cotidianas en Madrid, sino también el tiempo plácido de vacaciones fuera, cuando los días se alargan, cuando la casa se llena de amigos – míos, suyos, nuestros- , y se comparten horas, noches largas, conversaciones entrañables sin prisa y actividades tan diversas que nos muestran, mutuamente, la verdadera personalidad de cada uno: gustos, habilidades, humor, sentimientos, en fin, esas cosas que fortalecen la relación, la amistad.

Compartimos la mesa
Pero aunque sea por periodos más cortos, lo que siempre compartimos es la mesa. Y para mi es doblemente importante ya que por supuesto es el momento de charlar, de contrastar ideas, planes, sentimientos, pero también de conocer su forma peculiar de comer, sus gustos, su cultura gastronómica.
Y eso para mí, que me dedico profesionalmente a la gastronomía, es siempre muy interesante y muy revelador. Y más aún con un panorama culturalmente tan variopinto y enriquecedor como convive en las mesas americanas, desde las características religiosas propias de judíos o islámicos, a las tradiciones criollas y orientales, las diferencias entre norte y sur, entre costa e interior, entre naturaleza y urbanismo….
Por casa han pasado herederos y representantes de todas esas tendencias gastronómicas – mis queridos comensales-, y me han enseñado muchísimo. De modo que hoy mi mesa es un mapamundi donde tienen cabida todos los gustos y también, donde son respetadas todas las limitaciones. Más aún, donde he tenido que aprender a crear menús y platos ricos prescindiendo de ingredientes que parecen inevitables en la cocina cotidiana de España.
El recetario de Zoe
Estos meses mi compañera es Zoe. Es encantadora, siempre capaz de vencer los momentos de introversión por un rato de convivencia, de conversación en español y por verdadero interés sociológico, que es su tema y que lo compartimos a fondo…. Pero de eso mejor os hablará ella misma.
También os contará las razones por las que se convirtió en vegetariana a la tierna edad de 9 añitos.
A mí me toca el tema de la adaptación de la cocina.

Empezamos la misma tarde en que llegó a casa. Pobrecita. No le di ni un descanso. En medio de su jet-lag y sin deshacer la maleta nos lanzamos al supermercado de enfrente para alimentar la despensa con sus preferencias.
Fue muy fácil, a Zoe le gusta comer y tiene gustos muy definidos: quesos fuertes, huevos, yogures, frutas, verduras, chocolates, galletas, cereales, golosinas, panes variados, nachos y tortillas, alubias, lentejas y todo tipo de legumbres y , sobre todo, salsas y especias picantes, la alegría de la mesa.

Ana Lorente y Zoe Chatfield

Ana Lorente y Zoe Chatfield

Es una lista tan amplia que no parece que falte nada. Pero aunque no se note es vegetariana…y además no le gusta mucho el tomate. Cuando come fuera de casa le encantan las patatas bravas. Y en casa, vamos probando recetas que, cuando salen bien, queremos compartir con vosotros.

Inauguramos …¡chan ta ta chan! EL RECETARIO DE ZOE

Próximamente, Ana y Zoe nos deleitarán con su recetario en este blog, ¡no te lo pierdas!

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One Response to “Mis queridos comensales. Recetas y experiencias”

  1. Mayte March 1, 2016 at 4:21 pm #

    Muchísimas gracias, Zoe y Ana, por compartir vuestra experiencia. Leeremos las recetas con mucha atención y seguro que nos enseñáis muchas cosas. ¡A cocinar sano y rico!

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