Un día perfecto en Madrid

Para tener un día perfecto en Madrid debería acostarme temprano la noche anterior y levantarme a las ocho y media de la mañana, algo que casi nunca hago aquí en Madrid. Mi día perfecto sería en otoño porque prefiero las temperaturas más frescas en vez del calor. Primero, iría al Retiro para correr por el parque. Me encanta el Retiro por la mañana, y me gustaría empezar el día mirando los jardines y los botes de remos mientras el sol asciende en el cielo. Me sentiría tranquila si este día repleto de actividades en la ciudad empezara en un ambiente más natural. Después de correr, obviamente tendría que ducharme y prepararme para lo que queda del día.
Necesitaría un desayuno sustancioso después de correr y antes del resto de mis actividades. Siempre veo personas comiendo churros con chocolate para desayunar, pero me he dado cuenta de que no me gusta la grasa de los churros. Prefiero yogur, cereal, fruta, o pan con mermelada. Hay cafés pequeños cerca del Retiro que tienen cosas así. Una actividad cultural que querría hacer sería una visita a un museo. Iría al Prado o al Reina Sofía, pero depende de cual me apeteciera visitar más ese día. Mi día ideal no sería un día que pasaría completamente sola, y querría que un amigo, una amiga, y mis padres me visiten. Supongo que a mi padre le interesaría más el Prado, pero a mis amigos más el Reina Sofía. No me importa lo que escogieran porque me gustaría pasar tiempo con ellos en cualquier sitio. El museo del Prado me parece impresionante, y estoy segura de que mis padres se quedarían mirando Las Meninas mucho tiempo. Para la comida a las dos o tres de la tarde, Iríamos at Petite Appetite en la Calle Monte Esquinza. Aquí, comeríamos mi ensalada favorita en Madrid. Como ensaladas tres días a la semana para comer suficientes verduras.

Kate Cavannaugh. Skidmore in Madrid, otoño 2012.

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