Amor de unos minutos

Al principio, fue una historia clásica de Romeo y Julieta.  Él era de la familia cuyo padre era enemigo de mi padre.  Ambos tenían empresas de ropa.  Y por una cosa tan tonta como la ropa, no pude tener una relación con Víctor.  Lo conocí no-existe-el-amor-imposibleun día cuando estaba andando por el parque en el centro de la ciudad.  Él se acordó del vestido que yo llevaba.  Se paró justo en frente de mí y dijo: “Conozco ese vestido.”  El tiempo en que nos enamoramos fue aún más corto que el tiempo que tuvo Víctor para reconocer mi ropa.  Empezamos a reunirnos cuando pudimos pero fue difícil.  Trabajaba en la fábrica de mi padre y él me miraba constantemente.  Necesitaba una manera de quedar con Víctor sin que mi padre lo supiera.

Desarrollamos un plan.  Para ver a Víctor con más frecuencia, inventé un plan que hubiera coincidido con mi trabajo.  Dije a mi padre que había encontrado una tienda de telas muy especial que estaba bastante lejos, pero valía la pena ir allí.  Él me dio permiso para ir a la “tienda especial,” pero en realidad estaba quedando con Víctor.  Por espíritu de rebelión, decidí llevar un sombrero rojo de la tienda de ropa de la familia de Víctor.  Cada día lo veía por un momento breve, pero era un momento apasionado.  La plataforma de la estación era nuestro lugar especial.  Nuestro secreto me dio una sensación emocionante de un amor imposible, prohibido.  Pensé que nunca habría encontrado a otro amor como este.

Pero alguna cosa rara me pasó.  Un día cuando estaba en el tren para ver a Víctor, me sentí triste.  Empecé a llorar.  Cuando el tren llegó al andén, me escondí debajo de la ventana para que Víctor no pudiera verme.  Creo que lloré al darme cuenta de que el resto de mi vida sería así.  Nuestro amor no era un secreto sino una mentira.  No podía seguir una relación que consistía en algunos minutos cada día.  Lloré y lloré hasta que el tren regresó a mi propia parada.  Bajé las escaleras, me quité el sombrero y lo tiré con rabia al tren que estaba saliendo de la estación otra vez.  Por la vergüenza que pasé nunca podía regresar a la plataforma donde Víctor me esperaba cada día—el lugar de mi vida pasada.  Decidí huir y empezar mi vida en otro lugar sin el recuerdo obsesivo de Víctor.

Charlotte Griffiths. Fall 2013. Tufts in Madrid.

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