Tufts University contada por un becario internacional

tufts-university_200x200Siempre recordaré mi año en Tufts University con un cariño especial, pues incluso casi dos años después creo poder afirmar que fue con diferencia la mejor experiencia de mi vida. Muchos estudiantes, al hablar de sus vivencias de intercambio en otros países, recuerdan con melancolía el que fue un capítulo inolvidable de sus vidas. Para mí sin embargo se trata más de una historia sin acabar, que describe mi pasado, redefine mi presente, y posiblemente aún escribirá varias líneas en mi futuro. No son pocas las amistades que desde entonces he mantenido, o los profesores que aún me están ayudando: puertas que se abrieron y permanecen, de par en par, ofreciéndome nuevas posibilidades incluso cuando no lo pretenden. Creo firmemente que gracias a ese año he logrado alcanzar muchos de mis objetivos posteriormente, tanto académicos como en el mundo laboral. No se trata solo de haber tenido la oportunidad de estudiar en una universidad de tanto nivel como lo es Tufts, sino que, más allá del aprovechamiento académico, también deja una huella distintiva en tu carácter, una sed insaciable de más que, personalmente, me ha empujado tras mi vuelta a España a llegar más lejos, a aspirar más alto, a conseguir, en definitiva, más.

Hay muchos aspectos que me gustaría destacar sobre la universidad. Para empezar, la localización: Boston es conocida, no sin razón, como «la Atenas de Estados Unidos», y es que Tufts está circunscrita dentro de una red de profesionales de élite con diferentes posibilidades en cada parada de metro. La corta distancia al corazón de la ciudad hace posible que puedas experimentar, más allá de la burbuja universitaria, el ritmo palpitante de Boston: cafés, bares, restaurantes, museos, eventos, fiestas y paseos interminables explorando los secretos rincones históricos de una de las ciudades más antiguas de la nación. Incluso las estaciones del año tienen allí un sabor diferente. Las posibilidades son infinitas, y no es difícil sacar algo de tiempo cada semana para conocer los alrededores.

talnet__162Como universidad, Tufts poco tiene que envidiar a sus vecinas. Aparte de las clases, la lista de actividades, clubs estudiantiles, instalaciones y facilidades, es más extensa de lo que te gustaría abarcar en un solo curso académico. Allí yo conocí a algunos de los profesores que más han influenciado mi carrera profesional, a los que todavía acudo en busca de consejo cuando me surgen dudas sobre mi proceder. Muchos de ellos, aparte de su papel como docentes, ofrecen a sus estudiantes un trato cercano y personal, ayudando en asuntos más allá de sus asignaturas si es necesario. Como estudiante, creo poder discernir cuándo un docente disfruta de la labor que está realizando, y en el caso de Tufts y los profesores con quienes yo traté nunca dejé de sorprenderme del entusiasmo que contagiaban a los alumnos, instándoles a involucrarse con los temas que se trataban en las aulas. Dado el amplio catálogo de asignaturas disponibles, aunque sí tuve que modificar mi acuerdo académico, tanto Tufts como mi universidad española (UAM) fueron en todo momento cooperativas y no pusieron inconveniente a los cambios que quise realizar, pudiendo convalidar todas las clases que realicé dentro de mi acuerdo al volver a España. Además, al trabajar como Teaching Assistant en el Departamento de Lenguas Romance tienes la oportunidad de experimentar el ambiente académico desde dentro, creciendo no solo como estudiante sino también como profesional, y abriéndote a la posibilidad de conocer a toda una serie de profesores y alumnos, relaciones que de otra forma no habrías podido entablar.

En definitiva, a día de hoy yo todavía no estoy seguro de ser consciente de todo lo que viví, y a veces todavía me descubro reviviendo momentos que creía olvidados. Me considero afortunado por haber tenido esta oportunidad, y no me arrepiento de nada. Tufts me ha cambiado, aún me cambia, y ese es un tipo de sentimiento, una deuda de agradecimiento, que aún hoy no sé cómo pagar si no con humildes palabras como estas que aquí os ofrezco.

Gustavo Flórez
Becario internacional, 2012-2013

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