Un día en el Mercado de Motores (Belén Pérez Ramos)

Parece que el invierno se resiste a llegar a Madrid, pero lo que es nosotros ¡no nos quejamos!: hoy amaneció soleado y templadito, con un tiempo ideal para disfrutar del Mercado de Motores, que se celebra el primer sábado de cada mes en el Museo del Ferrocarril, cerca de la estación de Delicias.

Allá que nos plantamos a las doce de la mañana, decididos a curiosear entre las tiendecitas vintage y acabar la visita en la terraza, donde hay puestos con comida de todas partes del mundo y para todos los gustos. Aunque al final estuvimos casi una hora aguardando a algunos rezagados (para entrar todos juntos), como estábamos en buena compañía no se nos hizo tan larga la espera.

Foto1Alberto, antiguo mentor, se acercó a pasar el día con nosotros y sacarnos alguna que otra foto

Aunque la mayoría ya nos conocíamos de otras actividades (muchos de los que vinieron al día de la tortilla se animaron a repetir) también había caras nuevas, como Cristina y Alberto, que vinieron de Alcalá. Esta es, desde mi punto de vista, una de las mejores cualidades del programa: no dejas nunca de conocer gente, y gente majísima, para más señas. Hoy éramos una mezcla de mentores, estudiantes españoles y estudiantes del programa, llegados de Madrid y de Alcalá y dispuestos a pasarlo en grande: ¡entre unos y otros nos acabamos juntando quince personas!

Cuando por fin estuvimos todos (o casi todos, más adelante tuvimos algunos invitados sorpresa), pusimos rumbo al Mercado de Motores con idea de perdernos entre sus antigüedades y artesanía.

Foto2¡A curiosear se ha dicho!

Había de todo: cámaras fotográficas de la URSS, ediciones en alemán de Drácula, ropa nueva y de segunda mano, juguetes de latón, discos…. Sin duda, un sitio ideal para coger ideas de regalos o simplemente dar un agradable paseo y tirar unas cuantas fotos. Como se nos había hecho un poco tarde y el hambre acuciaba, no tardamos en dirigirnos a la parte de la terraza en busca de algo que comer: cambiamos dinero por las fichas que se utilizan para pagar la comida y tratamos de encontrar alguna opción vegetariana que nos apeteciera. Nos costó un poquito, pero no por falta de alternativas: tenían desde papas arrugadas con mojo hasta perritos de tofu, pasando por croquetas de queso y setas y arepas venezolanas.

Al final nos decidimos por las arepas. El Mercado de Motores ya se había hecho un huequecito en mi corazón con su infinidad de puestos de comida internacional, pero con las arepas me terminó de conquistar. Son uno de mis platos favoritos, y las que venden en Arepas Olé están deliciosas… ¡y a un precio muy recomendable!

Foto3No es por hacerles publicidad, pero tienen una sucursal en la calle Postas 26 y otra en la calle Pelayo 2

Así que nos cogimos una mesita, unas cuantas sillas y un buen puñado de servilletas y allí estuvimos comiendo tan ricamente, disfrutando de la música en directo y de las geniales miniobras improvisadas del grupo de teatro Impromadrid.

Foto4Con el hambre que traíamos, las arepas no nos duraron mucho

En esas estábamos cuando llegó Yonas, que se sentó a comer y charlar con nosotros. Y claro, al comentarnos que se había apuntado a la tuna, no pudimos evitar «deleitarlo» con algunas interpretaciones muy sentidas de temazos inmortales como Clavelitos, Cielito lindo o Con el pinpirirín pinpín. Por suerte, hacía tan buen tiempo que ni siquiera Víctor y yo desafinando a coro fuimos capaces de provocar que empezara a llover.

Foto5Aprovechamos que Jesús se levantaba para inmortalizar el momento, y Aslyn aprovechó el momento para demostrarnos su maestría indiscutible en el arte de la mueca. Me quito el sombrero, Ashlyn

Pero no acabaron aquí las sorpresas; un poco más tarde apareció Raquel acompañada de un enviado especial de Tufts: Kofi, su novio y amigo de Yonas, que está de visita en España estos días. Después se acercaron Olivia y Tina a saludarnos, y para cuando los que teníamos tarea nos tuvimos que marchar, aún se quedaron Emily, Kofi, Raquel y Yonas disfrutando del ambientazo del Mercado de Motores.

Foto6¿Os acordáis de lo que decía al principio de que en este programa estás siempre conociendo a gente majísima? Pues Kofi es un ejemplo de ello. ¡Un placer, vente cuando quieras!

En resumen, que ha sido un día estupendo con una compañía inmejorable. Muchísimas gracias a todo el mundo por venir, ¡¡y habrá que repetir en otra ocasión!!

Belén Pérez Ramos, mentora de Madrid, otoño 2015

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